Tiempos de ilusión cívica

Sin ilusión la vida no tiene sentido. Sin ilusión cívica, la vida cívica tampoco lo tiene. Da mucha ilusión ver cómo, a pesar de todo, la Argentina ha comenzado a reconstruir las bases de una nueva república. Sin soluciones mágicas o efectistas, pero con hechos concretos, cuyo acierto todos esperamos. Y no ha sido un líder carismático el promotor de este cambio, sino un político que se presenta como hombre común.

Mientras sectores de la derecha se intranquilizan, otros sectores de la izquierda se regocijan. Pero hablar de izquierda y derecha en la Argentina de hoy es tan inútil como lo es en otros lugares del mundo. Quienes pertenecen a uno y otro sector deben esperar las mismas respuestas.

De lo que se trata ahora, principalmente en el plano cívico, es de saber si habrá seguridad jurídica, independencia del Poder Judicial, fortalecimiento de los órganos de control, lucha verdadera contra la corrupción y transparencia en la tarea de administración y gobierno.

Cuando se anuncia que se intentará cubrir las vacantes que eventualmente se produzcan en la Corte Suprema de Justicia de la Nación requiriendo la opinión de ciertos sectores de la sociedad que pueden contribuir en ese proceso, se da una positiva señal que marca una gran diferencia con las prácticas de las últimas décadas y, sin ir tan lejos, con la designación del último de sus miembros.

La línea de actuación que se ha marcado para acabar con la corrupción en el PAMI y en la Anses, a la que LA NACION dedicó una laudatoria columna editorial el 14 de este mes, muestra un inequívoco objetivo político: terminar con las prácticas espurias de la así llamada vieja política. Y este proceso debe continuar con la renovación de los dirigentes sindicales.

El momento justo

En materia de derechos humanos también se producen novedades que gustan más a unos que a otros. Se está perfilando una nueva posición política en torno del principio de extraterritorialidad que supone, en lo que nos interesa, la aplicación de leyes penales extranjeras a ciudadanos argentinos por jueces de otros países.

La posibilidad de que el juez Baltasar Garzón procese a un militar argentino extraditado desde México por supuestos delitos cometidos durante el último gobierno militar ha de intranquilizar, naturalmente, a los militares que participaron en esa etapa tan lamentable y cercana de nuestra historia. Pero este mismo hecho será generador de alivio para las víctimas de la represión y sus familiares, pues aleja el espectro de la impunidad.

El momento para estas complicadas medidas y otras que vendrán no puede ser más oportuno. Si el gobierno deja pasar esta ocasión, cuando cuenta con la opinión favorable de la gente, le resultará mucho más complicado hacerlo en el futuro.

Estas y otras señales son generadoras de una ilusión cívica que debe permitirnos salir del discurso permanentemente melancólico, pesimista y deprimente. Pero la recuperación de la confianza no se consigue de la noche a la mañana. La década del 90, al tiempo que presenció una importante transformación de las anticuadas estructuras económicas que el país arrastraba, fue testigo también de una drástica destrucción de valores e instituciones. Este tiempo de reconstrucción se sobrellevará con ánimo si cada día vemos actuar al Gobierno en la misma línea que la ahora comentada.

Creo que, con independencia del deseable éxito de este gobierno, la prueba de fuego de la definitiva superación de la vieja política la tendremos cuando sea posible que una fuerza política no peronista pueda gobernar efectivamente la Argentina. Vale la pena, por la existencia de elementos comparables, recordar el proceso verificado en México. En los últimos años, Ernesto Zedillo permitió una apertura política del hegemónico PRI -aun siendo de ese partido- y un proceso de transparencia tan importante como para que después de décadas pudiera gobernar, aunque con dificultades, un partido político distinto. Todo un hito histórico que demuestra la madurez del sistema político de ese país; una madurez a la que nosotros genuinamente deberíamos aspirar.

Inicio Documentos Prensa Tiempos de ilusión cívica

Dirección y teléfonos

Despacho
Beltrán Gambier Abogados
Dirección postal:
Calle Ruiz de Alarcón, 25 - 8º Derecha
28014 - Madrid - España
Teléfono: +34 915 779 506
Fax: +34 917 811 402

Nuestra localización

1

Despacho Beltrán Gambier Abogados

Calle de Ayala, 7, 28001 Madrid, Spain
eXTReMe Tracker